INVESTIGACIÓN IDENTIFICA 11 FACTORES DE MÁS ALTO RIESGO DE CONTAGIO CON EL COVID-19 EN LA CAPITAL CRUCEÑA

La demora en la entrega de las pruebas de laboratorio, la falta de personal de salud, acudir a lugares de alta concentración de personas, la respuesta tardía canalizada por los call centers, el retraso en la internación, entre otros figuran en esa lista.

La automedicación y la falsa sensación de seguridad que genera es el principal de los 11 factores de alto riesgo de contagio con el COVID-19 identificados por dos investigaciones encaradas por la Universidad Autónoma  Gabriel René Moreno (UAGRM) y la Universidad Johns Hopkins.

Entre el 6 y el 13 de junio, el Instituto de Investigaciones Económicas y Sociales José Ortiz Mercado de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales (IIESJOM-FCEE) de la UAGRM y la Universidad Johns Hopkins- AB Prisma, realizaron dos estudios descriptivos, transversales y prospectivos de identificación de causas del crecimiento exponencial del COVID-19 en Santa Cruz de la Sierra.

Hasta esta noche, de los 17.842 casos positivos detectados en el departamento de Santa Cruz, el 44%, es decir 7.820, se encontraban Santa Cruz de la Sierra.

11 factores

“El factor identificado como el de más alto riesgo de infección es la automedicación (OR=2.3), debido a la falsa sensación de seguridad que da a las personas el haber tomado medicamentos para prevenir el contagio, así como a los efectos adversos de lo ingerido sin la orden médica correspondiente”, destacan los académicos en sus conclusiones. Este es el factor 1.

Un tercio de las personas infectadas tuvieron que asistir a trabajar en el sector informal de la economía. La mitad lo hizo entre cinco y siete días a la semana. “Esta situación genera un indicador de probabilidad de riesgo de 0.32 (Mucha probabilidad de riesgo)”, dice el estudio en sus conclusiones.

En el caso de los no infectados, un cuarto del total hizo lo mismo, y de esta proporción un tercio declaró haber trabajado entre cinco y siete días a la semana. Esta situación, sostienen los investigadores, genera un indicador de riesgo de 0.47 (Mucha probabilidad de riesgo), “por lo que se considera que el trabajo informal expone a mayor contacto con otras personas o a frecuentar lugares concurridos”.  Factor 2.

Por otra parte, un poco más de la mitad de las personas con COVID-19 y de aquellos que cuentan con algún familiar enfermo declararon que consideran que el tiempo para el diagnóstico fue tardío y muy tardío. “Esta situación genera un indicador de riesgo de 0.39 y 0.38 respectivamente (Mucha probabilidad de riesgo)”. Factor 3.

Un poco más de dos tercios de las personas infectadas y no infectadas que cuentan con un familiar infectado declaran que “el tiempo de la respuesta obtenida a través de los números de teléfono de emergencia (respuesta inmediata) fue tardío y muy tardío”. Esto representa un indicador de 0.27 y 0.2,  respectivamente (Mucho riesgo). Factor 4.

Respecto al tiempo de demora de los resultados de laboratorio de la prueba del COVID-19,  tres cuartos los contagiados los recibió en cuatro días o más, por lo que considera el proceso “tardío y muy tardío”. Por su parte, dos tercios de los familiares de personas infectadas también sostuvieron que el proceso fue tardío y muy tardío, pues recibieron los resultados después de cuatro días o más. Esto representa un indicador de 0.20 (Muchísimo riesgo) y 0.28 (Mucho riesgo), respectivamente. Factor 5.

La rapidez con la que actuó el sistema de salud para la internación de las personas infectadas con COVID-19 fue evaluada por la mitad de los enfermos y sus familiares “como peor y mucho peor de lo esperado”. Esto significa un indicador de riesgo de 0.36 y 0.35, respectivamente (Mucha probabilidad de riesgo en ambos casos). Factor 6.

Una vez que los enfermos desarrollaron los síntomas y signos, más de la mitad de los contagiados dijo que el tiempo que demoraron en ser atendidos fue de entre dos y cuatro días o más; en tanto que menos de dos tercios de  familiares de personas contagiadas citaron ese periodo. Los indicadores alcanzan un 0.45 (Ni mucho ni poco riesgo) y 0.37 (Mucho riesgo), respectivamente. Factor 7.

En cuanto a la expectativa del tiempo para la realización de la prueba de laboratorio para el diagnóstico de COVID-19, la mitad de los enfermos y de los familiares de personas con este mal respondieron  que esta fue realizada” de manera tardía a muy tardía”. Los indicadores de riesgo son de 0.37 (Mucho riesgo) y 0.35 (Mucho riesgo), respectivamente.  Factor 8.

El 43% de las personas infectadas y de familiares de pacientes con COVID-19 respondieron que la atención de los enfermos derivados de un hospital a otro o de un servicio a otro fue “peor y mucho peor de lo que esperaban”. Esto supone un indicador de 0.42 (Ni mucho ni poco riesgo) para los infectados y 0.37 (Mucho riesgo) para los no infectados.  Factor 9.

Cerca de la mitad de los enfermos y un poco más de la mitad de los familiares de personas contagiadas declararon que “fue insuficiente y muy insuficiente” la cantidad de personal médico y no médico disponible para la atención. Esto significa que la falta de personal resulta ser un indicador de riesgo con 0.37 (Mucho riesgo) y con 0.34 (Mucho riesgo), respectivamente. Factor 10.

Respecto al apoyo recibido por el sistema de salud en la derivación externa de los pacientes desde la primera llamada realizada hasta su total recuperación, un 42% de los enfermos y un 47% de los familiares de los pacientes respondieron que el apoyo recibido “fue peor y mucho peor de lo que esperaban”. Los indicadores son de 0.41 (Mucho riesgo) y 0.36 (Mucho riesgo), respectivamente. Factor 11.

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